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Anorexia y Bulimia

Un Binomio muy peligroso para el atleta

El curso impone un trabajo duro: hay muchas clases, seminarios, conferencias, estudio y el entrenamiento por añadidura, al tiempo que hay que seguir encontrando la manera de poder alimentarse bien. Tu horario puede ser muy apretado y apenas te queda un rato para ir al gimnasio. Sin embargo, parece que todas las personas que hay a tu alrededor tienen un gran físico y un buen carácter:son fuertes y seguros, felices y musculados.Pero tu no estas dispuesto a tirar la toalla. Pensando a la desesperada, terminar por afirmar que la dieta que llevas es la culpable, puede que necesites comer menos, acabas por decir.

Pero ahí está el peligro. Muchas de las estudiantes que compiten en deportes que imponen énfasis en la apariencia culturismo, gimnasia, danza, saltos de trampolín pueden optar por saltarse las comidas, usar laxantes, devolver o evitar muchos alimentos.Vamos a suponer que formas parte de ese ejército que adopta la costumbre de alimentarse insuficientemente o mal. Es muy probable que en muy poco tiempo acabes sufriendo de anorexia nerviosa o bulimia.Ten en cuenta que entonces no sólo se reducirá tu rendimiento, sino también se pondrá en peligro tu salud.

ANOREXIA, BULIMIA Y LA MUJER ATLETA

Los problemas de alimentación ponen enferma a la gente que los sufre. Los anoréxicos creen que están demasiado gordos, sin que importe lo flacos que estén o se vean."Los anoréxicos tiene terror a aumentar de peso",dice Marina Croci, del grupo educativo Hoint Advocates on Disordered Eating en la California State University, de Northbridge."Llegan a ser excesivamente restrictivos en sus hábitos alimenticios".El anoréxico controla todo lo que tiene que ver con el alimento, tanto el tipo y la cantidad, como el momento y lugar donde se ingiere. Esta clase de conducta controladora puede iniciarse poco a poco y llegar a convertirse en una grave obsesión.

Psicológicamente, el anoréxico tiende a ser impulsivo, motivado y compulsivo, y busca la perfección ."Muchos son muy inteligentes y saben que son perfeccionistas", asegura Keith Henschen, psicólogo deportivo de Salt Lake City. Sin embargo, mucho atletas muestran características de su personalidad que les imponen un elevado riesgo de padecer anorexia. Por ejemplo, los anoréxicos pueden retirarse de situaciones sociales que suponen acercarse a la comida, desarrollar hábitos alimenticios y secretos y entrenar en exceso.

Los bulímicos presentan unas características algo diferentes. Tienden a comer en exceso , y luego se purgan debido a sentirse culpables por haber comido grandes cantidades de alimento de una sola vez. La purga puede suponer el uso de laxantes, diuréticos o el mismo vómito, y puede acaecer desde una vez por semana hasta varias veces diarias. El bulímico también entrena excesivamente para quemar las calorías extra consumidas.

"El uso del ejercicio como mecanismo de purga puede considerarse como conducta bulímica", explica Catherine A. Beals, profesor de nutrición de la Ball State University, de Muncie, Indiana.
"Podemos ser bulímicos sin llegar a devolver la comida ni a usar laxantes".Frecuentemente, las actividades de comilona seguida de purga se convierte en un ritual de castigo, no en una manera de perder peso. Pero, al mismo tiempo, los bulímicos tienden a estar dentro de un peso normal.

¿Cómo podemos saber entonces si nosotros o nuestros amigos padecemos riesgos de bulimia?.
Si somos perfeccionistas, obsesivos o personas que nunca estamos satisfechos de nuestros logros, podemos ser los candidatos adecuados. Adicionalmente,
las mujeres que participan en deportes que imponen un énfasis en la apariencia, tienen más posibilidades de llegar a implicarse en modelos de alimentación incorrectos y trastornados.

LO QUE DICE LA CIENCIA

Los Dres.Beal y Melinda M.Manore, de la Universidad del estado de Arizona, estudiaron los estados energéticos y nutritivos de las atletas con problemas alimenticios subclínicos, un precursor de la anorexia nerviosa, no estaban hambrientas pero no consumían las calorías suficientes para mantener una actividad atlética.
Como ya esperaban, Beals y Melinda descubrieron que la conducta alimenticia problemática subclínica implicaba consumir menos calorías que las de las atletas del grupo de control y presentaba deficiencias en muchos nutrientes importantes. Las atletas con esos problemas, llegaban a consumir solamente 1500 calorías diarias, mientras que la ingestión recomendada para atletas de elite era de 2500 o más calorías al día.

Esas atletas femeninas consumían menos calorías que sus congéneres sedentarias. Pero como muchas de las atletas del estudio de Beals y Manore usaban suplementos para reemplazar comidas, no eran tan deficientes en nutrientes como podían esperar los investigadores, el 66% de las atletas con problemas de alimentación consumían alimentos fortificados que contenían el 100% de las cantidades recomendadas de vitaminas y minerales, un mínimo de cinco veces por semana.

Las atletas femeninas, sobre todo las que presentaban problemas alimenticios clínicos y subclínicos, son conscientes de lo que comen debido a su relación obsesivo- compulsiva con los alimentos, dice Beals."Saben lo suficiente de nutrición como para tomar alimentos densos en nutrientes porque limitan la cantidad de calorías consumidas".
Los resultados de las pruebas también descubren que las restricciones calóricas supusieron un intento directo de perder peso. Las consecuencias de tales restricciones energéticas pueden conducir al agotamiento de los depósitos de glucógeno y al incremento de la frecuencia de la fatiga y los riesgos de lesión. Pero ahí no se queda todo. La tríada de la mujer atleta (término acuñado en 1992 por el American College of Sports Medicine para llamar la atención de varios riesgos contra la salud aparentemente enlazados entre las mujeres atletas) incluye alimentación incorrecta, amenorrea (pérdida de menstruación) y osteoporosis.

En cualquier caso, la tríada es "el mayor riesgo para la salud de las mujeres atletas actuales", dice la Dra. Doreen L.Wiggins y el Dr.Michael E.Wiggins, en la revista Clinics on Sports Medicine, de octubre del 97. Sus consecuencias incluyen detención del crecimiento, fracturas por estrés, problemas de la función reproductora, problemas psicológicos y problemas con los sistemas cardiovascular y gastrointestinal.

EDUCAR ES PREVENIR

Como las personas con problemas alimenticios suelen disfrutar controlando su ingestión de alimentos, la mención de un modelo de alimentación a la persona que cuidas puede resultar bastante difícil .Sin embargo, la educación es la clave de la prevención. "Sólo porque alguien esté delgado no significa que tenga problemas con la comida", explica Croci. "Hay que buscar síntomas secundarios como hablar siempre de que se está gordo o salir inmediatamente al lavabo después de comer. Cuando tenemos una lista suficiente, debemos hacérsela confrontar a la persona."
Croci sugiere que debemos tener una o dos personas cerca del individuo en cuestión y sentarnos para hablar usando afirmaciones con el yo:"yo veo", "te digo esto porque te aprecio", en lugar de afirmaciones de acusación empleando el "tú".Buscad un lugar adecuado para encontraros, posiblemente una localidad que sea neutral para ambos y hablad allí en privado.

Estad preparados para que la persona niegue sufrir un problema de alimentación y tened en cuenta que tendréis que hablar un par de veces antes de poder observar cualquier cambio o recibir una respuesta. Henschen, que educó atletas con problemas alimenticios especialmente referidos a la tríada de la atleta femenina, obtuvo el éxito con sus intervenciones. Explica:"La mayoría de los atletas no han sido educados sobre el significado de un problema de alimentación. Al hacerles saber lo que se están ocasionando, no van a abandonar tanto el control, por lo que tenemos que replantear el asunto. Les hablamos de o que es y significa la perfección"

Muchas universidades tienen ya centros de atención alimenticia en varios de los países más adelantados, donde se tratan los aspectos fisiológico y psicológico del problema. Lo que toda persona debe saber es que aunque la conducta alimenticia subclínica problemática es el camino directo hacia una enfermedad de la nutrición, podemos canalizar nuestro problema antes de que se convierta en una enfermedad grave. Necesitamos conocer los síntomas y buscar la ayuda necesaria para paliarlos. No es el momento de sentirse fuerte y llegar a luchar solos. Estar en forma representa el perfecto equilibrio entre la mente y el cuerpo.

¿ESTAS TU EN RIESGO?

Estas preguntas forman parte de una prueba utilizada en la mayor parte de los estudios científicos destinados a averiguar si alguien tiene un problema alimenticio. Para responder a estas cuestiones usad siempre las palabras "siempre", "a menudo", "algunas veces" o "nunca".

1) Preparo la comida para otros pero no como lo que hago.
2) Me siento ansioso antes de comer.
3) Me preocupa mucho la comida.
4) Recorto mi comida en piezas pequeñas.
5) Me siento extremadamente culpable después de comer.
6) Entreno de forma agotadora para consumir calorías.
7) Me peso varias veces al día
8) Me despierto muy pronto por las mañanas
9) Como siempre lo mismo.
10) Otras personas piensan que estoy muy delgado/a.
11) Tardo más que el promedio en comer.
12) Sufro de estreñimiento
13) Tengo el impulso de vomitar después de comer.
14) Tomo laxantes.
15) Siento que los alimentos controlan mi vida.

Cada respuesta:
"siempre" 3 puntos
"a menudo" 2 puntos
"alguna vez" 1 punto
"nunca" cero punto

Si tu puntuación es de 30 o más, puede que sufras de una enfermedad de la nutrición, deberías consultar a tu médico.

 

 
 
 
 
 
 




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