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Sin duda, es difícil pasar por alto síntomas como el intenso
dolor en el pecho o la sensación de quedarse sin aire, pero
no siempre los problemas cardíacos son tan evidentes.
Un
estudio publicado en la Gaceta del Colegio de Cardiología
de Estados Unidos reveló que sólo en ese país, más de un
veinte por ciento de las personas mayores de 65 años que
ha sufrido ataques al corazón no ha podido detectarlos.
Los investigadores evaluaron a cerca de 6.000 hombres y
mujeres mayores de 65 años. De los 901 casos en los cuales
un electrocardiograma indicaba que había habido un ataque
cardíaco previo, más de una quinta parte había sufrido ataques
que no habían detectado hasta que se hicieron las pruebas
y la mayoría de los pacientes no había experimentado síntomas
claros de una enfermedad cardiovascular antes de empezar
el estudio.
Los
ataques cardíacos que pasan inadvertidos pueden ser de dos
tipos, señala el doctor P. K. Shah, director de cardiología
del Centro Médico Cedars-Sinai, en la ciudad de Los Angeles.
"Uno de ellos es verdaderamente silencioso, no tiene síntomas.
El otro sí los tiene, son muy leves o la persona los ignora
porque cree que son cosas como indigestión o transpiración,
que la gente normalmente no asocia con problemas cardíacos",
añade Shah.
Debido
a que estos ataques no son detectados, no pueden ser tratados
y aumentan las probabilidades de que el padecimiento avance
y cause otro ataque más grave. En 1986, un paciente al que
llamaremos Joseph Smith y que ahora tiene 80 años, tuvo
un episodio de vértigo por el que fue trasladado de emergencia
al hospital. Un electrocardiograma reveló que en algún momento
en el pasado había sufrido un ataque cardíaco asintomático
que el médico describió como "significativo".
"Analizando lo ocurrido, no puedo recordar que haya obviado
alguna señal o síntoma, por lo que me sorprendió mucho saber
que había tenido un ataque y no me había dado cuenta", declara
Smith. Ocho años después, Smith tuvo leves malestares en
el pecho pero esperó tres meses para ir al médico. Cuando
fue examinado los galenos se dieron cuenta que tenía las
arterias coronarias bloqueadas, por lo que se le hizo una
operación de desvío coronario quíntuple. Hoy, considerando
sus antecedentes, este anciano es un hombre relativamente
saludable.
Lo
que se sabe y lo que no se sabe
El
caso de Smith es muy frecuente. Aunque no se tienen estadísticas
al respecto, mucha gente joven sufre ataques cardíacos de
los que no tiene registro. "Desafortunadamente no hay manera
de predecir quién corre más riesgo de sufrir este tipo de
ataques", manifiesta el doctor Stuart Sheifer, cardiólogo
del Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington
y autor principal del estudio. En términos de daño al corazón,
estos ataques que pasan desapercibidos no necesariamente
son menos severos que los ataques que son obvios.
"El
primer y único síntoma de un ataque cardíaco silencioso
puede ser la muerte repentina", apunta Sheifer. Después
de seguir los casos de los pacientes evaluados durante seis
años, Sheifer y sus colaboradores encontraron que la mortalidad
debida a los ataques silenciosos es similar a la mortalidad
entre las personas que habían tenido ataques cardíacos con
síntomas.
La
prevención es lo que vale
Para
reducir la probabilidad de que sobrevenga un ataque cardíaco
sin que la persona se percate, hay que estar al tanto de
algunos síntomas inesperados que pueden presagiar un episodio
de este tipo. "La mayoría de los ataques cardíacos asintomáticos
no son silenciosos, lo que pasa es que simplemente pasan
inadvertidos", opina el doctor Richard Stein, jefe de cardiología
del Hospital Brooklyn en Nueva York.
"Si se los interroga cuidadosamente, muchos pacientes recordarán
algunos síntomas vagos como indigestión o dolor de espalda,
cosas que creían se debían a cualquier otro problema", indica.
Hay que estar especialmente atento a los factores de riesgo,
como por ejemplo si el paciente proviene de una familia
con historial de ataques cardíacos, si la persona es obesa,
fuma, tiene diabetes, presión alta o elevados niveles de
colesterol.
Si
esos factores de riesgo están presentes, es importante programar
visitas al médico y electrocardiogramas frecuentes. Smith
dice que su experiencia lo ha hecho más consciente respecto
a su salud.
"Aprendí a hacer más ejercicio y cuidarme de lo que como,
además si tengo algún síntoma, busco ayuda médica cuanto
antes", declara. Los médicos exhortan a estar atentos y
aconsejan que si hay alguna duda hay que acudir a los servicios
de emergencia.
No hay que temer caer en una situación ridícula o embarazosa.
Y
si así fuera, eso es preferible a la muerte.
CNN
en español.
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