Te
sientes frustrado por entrenar a diario y no conseguir
ningún resultado?.
La culpa puede estar en tu respuesta anabólica.
Las hormonas anabólicas se segregan en la sangre
y son transportadas hacia tejidos específicos
del cuerpo. Una vez que sepáis como trabajan
y que las estimula, podréis diseñar un
programa de entrenamiento para incrementar la respuesta
anabólica hormonal, lo que os ayudará
a conseguir músculo y perder grasa. Basándonos
en su estructura química, esos mensajeros pueden
descomponerse en dos categorías principales:
hormonas asteroideas y polipéptidas.
Las hormonas esteroideas se sintetizan a partir del
colesterol mediante las glándulas adrenales,
los testículos y los ovarios, testosterona, el
estrógeno el cortisol son buenos ejemplos. El
resto de las hormonas producidas por el cuerpo son polipéptidas,
que pueden referirse como hormonas proteicas. Sus ejemplos
son la insulina, la hormona del crecimiento (HC) y el
factor de crecimiento semejante a la insulina (IGF-1)
Para que se produzcan las reacciones bioquímicas
es esencial que exista una homeostasis o entorno interno
estable.
Las hormonas son importantes porque ayudan a mantener
el cuerpo en homeostasis al alterar la velocidad de
reacción en el interior celular. Fijemos, por
ejemplo en la respuesta hormonal subsiguiente al ejercicio:
la proteína muscular se descompone (Catabolismo)
durante un entrenamiento intenso, y el cuerpo responde
segregando hormonas anabólicas que ayudan a reparar
y reconstruir la proteína muscular.
Esta respuesta hormonal al ejercicio es lo que nos permite
desarrollar un cuerpo más sano. Tanto tengamos
el objetivo de perder grasa, desarrollar músculo
o fortalecernos, comprender como se estimula ciertas
hormonas clave no facilitará más las cosas.
LA
INSULINA
La
insulina es un polipéptido producido por el páncreas.
Una vez que hemos consumido una comida que contiene
carbohidratos, se elevan los niveles de glucosa, haciendo
que el páncreas segregue más insulina.
La hormona se une aún receptor de la superficie
de la membrana celular y estimula el aporte de glucosa.
La insulina afecta a todos los tejidos excepto al cerebro
y también puede estimular el aporte de aminoácidos
y ácidos grasos. Es la única hormona que
puede estimular la síntesis de lípidos,
proteínas y glucógeno, y como pueda hacerlo
a la vez se ha ganado el derecho de ser nombrada máxima
hormona anabólica.
Sin embargo, el exceso de insulina puede ejercer un
efecto negativo sobre la composición corporal
- la inactividad física y la obesidad se asocian
con la producción excesiva de insulina, como
las dietas demasiadas altas en carbohidratos-. Eso significa
que si gamos grasa corporal, no hacemos ejercicio y
consumimos demasiados carbohidratos las células
se convierten en menos sensible a la acción de
la insulina.
El cuerpo responde entonces segregando más insulina,
y agrandando aún más las células
grasas.
Las buenas noticias son que en un estudio, hombres sanos
de 55 a 60 años que entrenaron con pesas tres
veces por semana mostraron un incremento en la acción
de la insulina. Cada entrenamiento consistía
de 14 ejercicios diseñados para trabajar los
músculos mayores, y cada ejercicio se hacía
con 15 repeticiones. Las tres primeras repeticiones
se hacían con el 90% del máximo individual
para esas tres repeticiones. En las 16 semanas de ese
programa los investigadores descubrieron que se reducían
los niveles de insulina en estado de reposo y se incrementaba
su capacidad para disponer de la glucosa sanguínea.
El entrenamiento contra resistencia potenciaba la acción
de la insulina, algo previsible ya que el resto de los
ejercicios serios habían demostrado ser capaces
de ejercer la misma efectividad de esta hormona.
Esencialmente, eso significa que el entrenamiento con
pesas nos permitirá usar menos insulina por la
misma cantidad de trabajo, reduciendo así las
posibilidades de convertirse en obesos. Por lo tanto,
el trabajo con pesas podría ser especialmente
importante para los diabéticos, y los que no
dependieran de esa hormona podrían utilizar la
insulina con mayor eficiencia.
HORMONA
DEL CRECIMIENTO
Una
hormona polipéptida producida por la parte anterior
de la glándula pituitaria, y que se une en un
receptor en las membranas celulares. Esta hormona puede
estimular el crecimiento de tejidos, inhibir el metabolismo
de los carbohidratos y movilizar los ácidos grasos
para conseguir energía. La HC es necesaria para
el crecimiento y el desarrollo normal de los tejidos.
Esta hormona es importante para el culturismo porque
puede reducir la grasa corporal incrementar la síntesis
proteica. Sin embargo, existe aún cierta controversia
si la HC lo hace directamente o indirectamente, a través
del estímulo del IGF-1 (que luego se uniría
a los receptores musculares). En cualquier caso, el
resultado final es el mismo: celulares musculares más
grandes y células grasas más reducidas.
¿Cómo afectar la forma de entrenar a la
secreción de la hormona del crecimiento?. Los
investigadores intentaron responder a esa cuestión
comparando los efectos de la intensidad, tiempo de descanso
entre series y una combinación de ambas variables
sobre las respuestas hormonales.
Los resultados indicaron que los ejercicios efectuados
con un peso que solo pueda levantarse 10 veces durante
3 a 5 series, con un minuto de descanso entre ambas,
producía mayor respuesta de la HC que una carga
para 5 repeticiones y el mismo número de series,
o 20 series de una repetición máxima con
períodos de descanso más largos. Este
protocolo funciona para ambos sexos y la cantidad de
masa muscular y el número de series realizado
también parece ser importante. Los entrenamientos
de todo el cuerpo resultaron ser mejores para producir
mayor secreción de HC, que los dirigidos a una
sola parte del cuerpo, y las series múltiples
estimulaban más la HC que una serie sola.
¿Cómo afecta a la edad a la respuesta
hormonal ante el entrenamiento con pesas? Si tienes
menos de 30 años podrías esperar una respuesta
superior que si tienes más de 60. Las personas
mayores que entrenaban con el 75% de su máximo
para 3 series de 8 repeticiones no mostraron incrementos
de HC, pero las que hicieron 15 repeticiones casi al
máximo si lo demostraron. Quizás la intensidad
superior y las repeticiones más elevadas son
necesarias para estimular la secreción de HC
en las personas mayores.
IGF-1
(Factor de Crecimiento semejante a la Insulina)
El
IGF-1 pertenece a la familia de factores del crecimiento
producidos por el hígado y otros tipos de células
que llamamos somatomedinas. Como la insulina y la IGF-1,
la HCV se une a los receptores de las membranas celulares
y estimula la síntesis proteica.
Esta hormona no ha sido estudiada tan extensamente como
las demás y es menos conocida. Originariamente,
los investigadores creyeron que la HC podría
afectar los niveles de IGF-1 pero los últimos
estudios no lo sugieren así.
Si pretendemos aumentar nuestros niveles hormonales
de IGF-1 lo conseguiremos reduciéndolo los periodos
de descanso entre series y entrenando con repeticiones
más elevadas y resistencias ligeras. De hecho,
nuestro cuerpo incrementará su producción
de IGF-1 durante y después del ejercicio. Este
protocolo de grandes volúmenes parece elevar
más las concentraciones hormonales en las mujeres
que en los hombres, y las personas mayores no suelen
responder al trabajo con pesas con el incremento de
la secreción de IGF-1.
Continua