HAY
LIMITES PARA EL RENDIMIENTO
Uno
de los temas a tratar más atractivos es, sin duda, el
conocer si verdaderamente existen límites en la performance
del deportista ya que, a medida que pasan los años,
vemos como se van pulverizando records que parecían
entonces imbatibles. Quizás la explicación para volver
sobre este tópico tan a menudo radique en no encontrar
aún respuestas adecuadas que permitan alcanzar un consenso
entre los investigadores.
El espíritu en el que se inspiraron los creadores
de los Juegos Olímpicos se resumía en
que lo importante era competir, no ganar y, para ello,
si un atleta era alto, fuerte y veloz, esos parámetros
otorgaban brillantez a la competencia. Ese concepto
hoy ha cambiado y el ser alto, fuerte y veloz se ha
transformado en una necesidad. Cabe preguntarse, entonces,
hasta cuándo seguirán cayendo los tiempos?
Tres posiciones intentan responder a este interrogante:
1-Algunos investigadores postulan que los récords
no se seguirán batiendo por mucho tiempo más
ya que el ser humano tiene necesariamente que tener
límites o tal vez debería tenerlos en
ciertas cualidades de la condición física
tales como la velocidad o la fuerza máxima. Si
ello fuera verdad las futuras competencias tendrían
el valor que le quisieron dar los olímpicos,
es decir, competir por el puro placer de competir. Desde
ya esta hipótesis no es universalmente aceptada
y tampoco hay datos suficientes a favor o en contra.
2-Un
segundo grupo opina que los rendimientos seguirán
mejorando con lo que también bajarán los
tiempos. Ello estaría vinculado con la, cada
vez, más alta tecnología disponible, modernos
implementos, ropa deportiva adaptada a cada tipo de
competencia, nuevas técnicas de entrenamiento,
de motivación y regímenes nutricionales,
todo lo cual podría compensar los límites
del potencial fisiológico humano.
3-Un
tercer grupo manifiesta que no encuentra razón
alguna para poner límites a la performance de
los atletas opinando que las marcas seguirán
su camino descendente en forma inexorable y que los
científicos no busquen predecir límites
que no existen ni intenten encontrar explicaciones.
Hasta
el presente no hay datos concluyentes para alguna de
estas hipótesis aunque nos plantean caminos para
ir pensando.
Ciertas experiencias nos permiten entender porqué
hay partidarios de una u otra. Por ejemplo en un laboratorio
de análisis del metabolismo se encontró
que en varias especies en reposo y esfuerzo extremo
la máxima producción de energía
no excedía la proporción 7:1 por lo que
los récords no podrían seguir superandose
indefinidamente. Si hubiera que superar esta barrera
energética habría que agrandar los pulmones
o incrementar el tamaño cardíaco o la
red vascular, de hecho estaríamos hablando de
fisiopatología.
Por otra parte debemos reconocer que las marcas, en
las distintas disciplinas, mejoran desmesuradamente;
por ejemplo el salto con garrocha entre1942 y 1960 mejoró
5 cm, sólo en 1993 se incrementó 23 cm
por el uso de garrochas de fibra de vidrio.
Por ello no sabemos qué va a suceder en las próximas
olimpíadas pero sí nos queda una gran
duda y es qué va a pasar con la salud de los
atletas superexigidos?
Dr. Jorge Osvaldo Jarast