LESIONES
DEPORTIVAS
¿CUAL ES LA REALIDAD?
La
actividad deportiva tiene riesgos y beneficios. Estos
últimos están cada vez más claros y más expandidos y
no nos dejan dudas pero cuando analizamos los riesgos,
la información se torna compleja y controvertida.
El porqué es simple. Con el advenimiento de la industrialización
y tecnificación de todo, los deportistas alcanzan grados
de rendimiento extremos, impensados en otra época. Ello
es debido a que los rangos de movimientos son más amplios
merced, muchas veces a dispositivos especiales que permiten
lograr una optimización en el trabajo articular; si
a esto le sumamos que en pos de mejorar la performance,
los entrenamientos son cada vez más arduos y reiterativos,
que las más de las veces no se tienen datos médicos
deportivos que justifiquen determinadas intensidades
de trabajo, que aún y a pesar de la abundante información
no se logra implementar el calentamiento previo a la
actividad, que no haya una alimentación adecuada y que
se abusen de medicamentos que pueden influir negativamente
más allá de sus objetivos de uso; la presencia de lesiones
seguirá haciendo estragos en la sociedad deportiva ocupando
un rol cada vez más significativo.
Lo cierto es que la exigencia que plantea el éxito deportivo
no reconoce límites. Hay un sinnúmero de ejemplos de
deportistas de elite que han minimizado sus lesiones,
no han establecido tiempos óptimos para su recuperación
o, peor aún, han acelerado indebidamente sus recuperaciones
y hoy están sufriendo las consecuencias de artrosis
prematuras o defectos crónicos en articulaciones claves
como tobillos, hombros o caderas que han hecho tirar
por la borda todos los beneficios obtenidos durante
la carrera competitiva o que han acortado la misma.
Basta ver hoy a tenistas que ya no pueden seguir compitiendo
al ritmo vertiginoso de campeonatos ultracompetitivos
semana a semana. Todo ello, sin duda, paga tributo.
¿Todavía no se conocen los límites del ser humano
?.
¿La decodificación del genoma ayudará a mejorar
aún más el rendimiento ?
¿Se podrán prevenir lesiones desde un punto de vista
genético para aquellos que tienen mayor predisposición
?.
La constante investigación resolverá estas preguntas
pero ¿que hacemos hoy?
Prevenir lesiones es fácil !
Los conceptos vertidos anteriormente pueden y deben
implementarse y ello es relativamente fácil. Está probado
que elementos tan sencillos como el calentamiento previo,
serio de por lo menos 15 minutos de duración , una dieta
que aporte una buena dosis de proteínas, elementos claves
estructurales del sistema músculoligamentario, ayuda
en mucho a reducir las tan indeseadas lesiones. Realizar
una biomecánica adecuada al movimiento básico de la
disciplina que se practique es otro de los elementos
a tener en cuenta. Muchos deportistas realizan un movimiento
que les es propio, se acostumbran a él pero luego sobrevienen
inconvenientes por mal uso de las articulaciones en
forma reiterativa. Estas se llaman lesiones por sobreuso
que también pueden darse a pesar de una biomecánica
correcta.
El común denominador de estas lesiones es la fatiga
de los tejidos por sobrecarga. Las fuerzas no son necesariamente
patológicas por sí mismas, pero la naturaleza repetitiva
de la actividad produce una incapacidad fisiológica
para hacer frente a las demandas impuestas sobre el
organismo. Otros tópicos a resaltar son la indumentaria,
particularmente el calzado, el descanso previo, la falta
de hidratación, etc.
Rehabilitar lesiones es fácil ! En muchas ocasiones
sólo se trata de tiempo. Respetar el tiempo!. Con el
objeto de no perder rendimiento y volver rápido la actividad,
los deportistas inician frecuentemente el proceso de
recuperación pero, desafortunadamente, lo abandonan
prematuramente o recomienzan los entrenamientos mientras
continuan con el tratamiento. Ello conduce inevitablemente
a la no restauración, ad íntegrum, de la zona afectada
a la vez que deja debilitada y propensa a una próxima
lesión cuando se den las circunstancias.
Un detalle sumamente importante es que cuando se presenta
una lesión durante un juego, hay que parar aún sintiendo
que se puede continuar, parar porque la consecuencia
es el agravamiento de la lesión inicialmente leve. Esto
sucede con frecuencia, los deportistas se doblan un
tobillo, pasa la molestia inicial, continúan con el
juego y a las pocas horas aparece la lesión en todo
su esplendor con hematoma, tumoración y dolor correspondiente.
Finalmente es importante, asimismo, recalcar la importancia
de elongar y percibir la laxitud que sobreviene luego
de la práctica deportiva, que dejaría al cuerpo más
apto y en mejor condición para afrontar una nueva sesión.
La prevención de las lesiones implica la observancia
y modificación estricta de las causas, así como buscar
el equilibrio entre la fuerza muscular durante la contracción
y la elongación durante la relajación.
Dr. Jorge Osvaldo Jarast