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Nutrición y Ejercicio

La ingestión de energía suministrada por los alimento no debe superar al gasto energético que tiene el individuo.
Cuanto menos activa sea una persona menos aporte energético necesitara y, en consecuencia, mayor ha de ser el contenido de nutrientes esenciales por unidad de energía.

Es decir, una persona sedentaria que ingiera una dieta de 1800 calorías tendrá que proporcionar los mismos nutrientes que una persona deportista, que ingiera 3500 caloría. Con esto, se quiere reflejar que la persona que realiza un mayor grado de actividad físico - deportiva, al ingerir mas alimentos para compensar el mayor gasto energético que realiza, tiene manos posibilidades de tener déficit alimentarios, siempre y cuando su dietasea variada y equilibrada.

En general, la dieta de una persona físicamente activa debe ser:
- Rica en hidratos de carbono -
- Rica en proteínas -
- Adecuada en lípidos -
- Suficiente en minerales, vitaminas y agua -

Las proteínas deberían aportar aproximadamente un 10 - 15 % de las calorías totales ingeridas por la persona. Debe existir una adecuada compensación entre las proteínas de origen animal y las de origen vegetal. El requerimiento diario de proteínas de una adulto normal es de alrededor de 1 gr. por kg. de peso corporal, en tanto que para una persona sometido a un entrenamiento intenso (ej. un atleta) puede aproximarse a 1,5 gr por kg. de peso corporal. Contrariamente a lo que creen muchos entrenadores y atletas, los requerimientos proteicos durante el ejercicio intenso no aumenta de manera significativa en los adultos.

Por lo tanto, las cantidades de proteínas suficiente para satisfacer las demandas ordinarias del cuerpo deberán incrementarse solo en una proporción muy modesta durante los períodos de aumento de la actividad física: incluso aún durante un entrenamiento intenso con pesas que implique aumento de la masa muscular la necesidad puede no ser superior a 1,5 gr por kg. del peso corporal. Los hidratos de carbono son el principio inmediato que supone la mayor parte de la ingesta alimenticia de la persona, indpendientemente de su edad y si es sedentaria o activa.

La ingesta de carbohidratos para la persona deportista debe estar entre el 55 y el 65 % del total de calorías. Es decir, debe estar entre 6 - 10 gr. por kg. del peso corporal (por día). Los lípidos, son el componente fundamental del tejido adiposo y pueden llegar a suponer más del 10 % del peso corporal de la persona. Para un niño de 40 kg. de peso esto equivale a unos 4 kg de grasa, lo que traducido a energía suponen 36000 Cal. Llevado a términos de actividad física esta energía permitiría, teóricamente, la realización de hasta 12 maratones seguidas. Esto ilustra como los lípidos forman la reserva fundamental de energía. La mayor parte del excedente energético ingerido, sea del tipo que sea, termina transformándose en grasa de deposito.

Este proceso se produce tanto si el excedente de alimentos proviene de hidratos de carbono como si proviene de las propias grasas. El aporte de lípidos en la dieta debe suponer aproximadamente un 25 % del total de energía ingerida. El aporte de lípidos debe tener una distribución que favorezca el aporte de grasas insaturadas, generalmente vegetales, sobre las saturadas, generalmente animales. Las necesidades de agua están en intima relación con el aporte calórico de la dieta, además de con factores medioambientales. Así, por cada caloría ingerida se debería aportar 1 milímetro de agua. Si, además, la situación meteorológica es de calor, alta humedad y/o viento, los requerimientos de agua aumentan considerablemente.

Estas necesidades son mas patente en niños, dado que estos tiene mayores problemas de termorregulación. Con la actividad física se pierde una importante cantidad de agua mediante el sudor y el vapor expirado. Hasta tal punto que , en la practica físico - deportiva se puede hablar de un verdadero procesó de deshidratación cuando el deportista pierde del 1 al 3 % del peso corporal.
Es frecuente que el atleta pierda de 1,5 a 3 litros de
agua durante una actividad de 1,5 - 2 horas de duración,
e incluso se llega a valores mas altos.
Hay que educar a los deportistas, desde niños, a beber sin tener sed, ya que el tiempo necesario para desencadenar la sensación de sed, ingerir agua, absorción de la misma y compensación de la perdida hídrica requiere cierto tiempo. Una perdida de agua de varios litros difícilmente es recuperables de una manera inmediata. Por ello, una buena hidratación debe realizarse antes, durante y después de l actividad física.

Los minerales que tienen un papel mas importante en el desarrollo de actividad física son calcio (Ca), sodio (Na), potasio (K), cloro (Cl), magnesio (Mg), fósforo (P), azufre (S), yodo (I), hierro (fe) y zinc (Zn). Todos ellos se aportan de una manera adecuada si se realiza una dieta equilibrada desde los puntos de vista cuantitativo y cualitativo, por lo que el aporte suplementario no es necesario. No obstante, en el ámbito deportivo, al igual que ocurre para la población en general, el aporte de Ca, K, Mg, Zn, Fe, puede ser insuficiente. La ingesta indiscriminada de compuestos ricos en minerales nunca ocasionará un aumento del rendimiento deportivo, presentando por el contrario efectos negativos relacionados fundamentalmente
con el desequilibrio electrolítico que producen.

La importancia de las vitaminas en el rendimiento físico - deportivo se centra en las vitaminas hidrosolubles.
No esta debidamente comprobado que la administración de suplementos vitamínicos ayuden a recuperarse del cansancio ocasionado por la actividad física. Sin embargo, si es cierto que la carencia de alguna de ellas origina disminución del rendimiento físico. Se ha demostrado que se puede producir disminución del rendimiento físico por falta de Vitamina B1 y C, y en menor medida por la de B2, nicotinamida, B6 y B12.


 
 
 
 
 
 



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